La enfermedad: un encuentro con vos mismo


Desde la mirada de la ciencia  tradicional, previo al conocimiento de la física cuántica que pone de manifiesto en el mundo que el observador modifica lo observado, desde la medicina con las leyes de la ciencia mecanicista (previa a Einstein y al descubrimiento del principio de incertidumbre de Heisenberg), uno veía a los síntomas desde un leve resfrío, hasta cuadros graves como un infarto o cáncer como algo que aparece de la nada, desde afuera o desde adentro de uno mismo, donde uno es víctima de esa circunstancia.
Por lo tanto no nos quedaba otra que luchar contra algo ajeno a nosotros.
  
Si hay algo que descubrí en mi despertar es que no hay nada fuera de mí, ni de vos, ni de nadie.
El cambio de paradigma  consiste en cambiar el punto de vista desde donde se produce la sanación.
Un simple resfrío necesita aceptación del estado que genera, sin juicio, sin conclusiones, sin interpretaciones, sólo desde la simpleza de entrar en la sensación que te produce, abrazándola, aceptándola y respondiendo a su necesidad, que por cierto cambia según la circunstancia.
La vida sólo existe como una experiencia dentro de vos mismo AHORA!!!! Es momento de que no te la sigas perdiendo buscando soluciones externas llamadas  recetas mágicas, medicamentos, acciones compulsivas, visitar a muchos médicos esperando que alguien ahí afuera tenga la verdad sobre vos.
Por supuesto que muchas veces para poder llegar al punto de aceptación tenemos que pasar por distintas instancias como enojo, rabia, angustia o dolor. Desde ahí sucede el milagro, justito ahí donde te encontrás de verdad es donde se produce la transformación.
Generalmente hacemos tantas cosas para negar, para no ver ni sentir,  no porque seamos malos o buenos, simplemente porque tenemos miedo, sentimos que si entramos a ese “lugar” a ese punto de rabia o dolor, ahí nos vamos a quedar.

Hermosos de mi corazón!!!!
No vamos a que dar abandonados en el sufrimiento, el Universo es benévolo. En el punto de total aceptación se abre el cielo, el único que está ahí perpetuando la resistencia y el sufrimiento sos vos mismo, tratando de pensar, analizar, buscando compulsivamente soluciones “afuera” de tu propio ser.
Vos sos la solución, adentro tuyo hay un amor inmenso pujando por renacer, tu alma tiene la solución.
Tu enfermedad es un regalo que te hacés para encontrarte con vos mismo, tu enfermedad es tu aliada. Si bien nadie quiere enfermarse, lo que sucede refleja una desarmonía en tu alma. Ésta te brinda la oportunidad de que hagas las paces con vos mismo. Es una señal que se enciende para llevarte de nuevo a la vida.
La medicina actual se centra en luchar contra las enfermedades, queriendo eliminar los síntomas. La medicina de la conciencia despierta se centra en conectar con la vida, incluir todo en la vida en este instante permitiendo que tu alma se sane integrándose a la energía del Universo.
Muchas veces te lleva a descansar, a parar, a bajar un cambio,  y confiar en tu Ser que habla en tu corazón. Habitualmente con el bullicio de la mente racional ni lo escuchamos, ahí la desarmonía, ahí el síntoma como regalo de ese ser sabio que llevamos dentro.
Y no es necesario ser religioso para creer en nuestra conexión interna con la Verdad.
Basta con creer en  vos mismo, en esa voz real que palpita dentro tuyo.
Las recaídas son la manifestación de que nos olvidamos nuevamente de conectar con nuestra alma, QUE ES DIVINA, la paz de tu alma te devuelve la salud, cada tropezón es una nueva oportunidad de sanarte de despertarte, de integrarte.
La apertura de conciencia te muestra que sea lo que sea que te esté sucediendo, ocurre para que veas más allá del limitado horizonte en el que te encontrabas.

No se trata de enfrentarnos a los tratamientos tradicionales que hasta ahora se realizan.
Queridísimos, la era Dorada es hoy, ya no tenemos que elegir entre una medicina u otra, AHORA es el fin de todas las dualidades, todo lo que hay  que hacer es sumar, aceptar, abrazar, AMAR.
Estamos viviendo la Era de la confluencia entre ciencia y espiritualidad, partes necesarias e inseparables en esta maravillosa danza que es estar vivos.

Desde siempre me enamoré de la situación de enseñanza–aprendizaje que es la consulta médica, ese encuentro real, momento de conexión de corazón a corazón, donde los límites de lo previsible se diluyen ante la presencia de la unión, del amor en acción.
Agradezco profundamente a mis padres el aprendizaje implícito de que la pasión es el motor de la vida y  que la chispa vital está en darse por completo a lo que uno siente y cree.

                                                         Dra. Diana Schifrin